lunes, 13 de agosto de 2007

TERCERA PARTE Y ULTIMA DEL REPORTAJE REALIZADO AL ABOGADO Y PERIODISTA EMILIO NAZAR KASBO - MARZO DE 2007





Agrupación Patriótica AURORA (A.P.A.): - ¿Qué plazos manejan para poder decir algún día ‘ya hemos constituido la Red Patriótica Argentina por todo el territorio nacional’? ¿Plazos largos, medianos o, en lo posible, cortos?

Emilio Nazar Kasbo (E.N.K.): -Nuestra acción es sin plazo. Es una acción permanente, ya que alcanzar el poder es meramente un objetivo. A corto plazo trabajamos en la consolidación de la Red, poniéndonos en contacto con distintos grupos, de diversa extracción pero con las mismas inquietudes. No hay otra manera de implementar el Proyecto Nacional. Estamos creciendo en forma sistemática y permanente, unificando criterios, sumando personas y grupos a la Red y respetando su acción e identidad, como ya dijera antes.

A.P.A.: -Ha sido usted, Emilio, muy amable, y esperamos poder cooperar con vosotros y, desde luego, seguir conociendo sus conceptos, experiencias e impresiones en temas tan trascendentes como la Patria y sus pormenores. Para finalizar, le pedimos unas palabras, un mensaje –el que guste- para dejarles a los argentinos que lo conocen y para los que todavía no lo han hecho, y que, por sobre todas las cosas, quieren reivindicar el suelo que pisan.


E.N.K.: -El pedido de “que se vayan todos” quedó sin respuesta. Queremos decir ¡BASTA! Porque ya estamos hartos de las mentiras que se difunden por las cloacas audiovisuales del mundo moderno, que profundizan la realidad degradante en que nos vemos sumidos. Que no nos traten como animales que hablan. Dejemos atrás el miedo de proclamar lo que somos, católicos nacionalistas, como una cobardía que niega el propio ser y su causa.

La mística nacionalista es católica, y su sistema filosófico es realista metafísico. El fin de la inteligencia es el testimonio de Dios y de todo aquello que lleva Su sello. Hoy pretenden que la inteligencia humana sea reducida, sometida y humillada a las condiciones de la materia. No lo vamos a permitir.

Nuestra mística debe ser llevada a la vida práctica con coherencia, en la vivencia de las virtudes teologales y cardinales. Y esto es un deber de todos los que se consideran católicos, abandonando los criterios de mediocridad y tibieza. Si no se practican todas las virtudes y se crece en ellas de manera armónica, difícilmente se podrá buscar el Bien Común. La primera falencia, la primera necesidad de conversión, es de los nacionalistas católicos que viven su religión como “mistongos”. Ni la virtud es para las mujeres, ni ceder a los vicios, cualesquiera que sean, es acto de hombría sino una abyecta manera de degradarse. No pretenda gobernar a los demás quien es vapuleado por sus propias pasiones y no es capaz de dominarse a sí mismo. Aprenda a dar ejemplo y testimonio, y viva permanentemente cada día como si fuese el último previo a un encuentro con Dios: no espere a estar en el lecho de muerte. Como decían los gladiadores romanos: “Ave César, los que van a morir te saludan”.

Ser católico nacionalista no implica el rechazo a quien no es católico, sino una apertura a su libre adhesión, porque lo que buscamos es el Bien Común, que es el Bien de todos y de cada uno de los ciudadanos. Para ello, estamos desarrollando un programa de liderazgo nacionalista que permita formar dirigentes capaces de enfrentar la dura realidad actual.

Un líder nacionalista es una persona a la cual todos quieren parecerse, por su don de gentes, por su laboriosidad, por su intelectualidad y por sus virtudes, un modelo que persona que no se difunde por los medios de comunicación, pero que es agradable a Dios y al prójimo. Necesitamos estadistas, pero sin la dimensión espiritual que referimos no tendremos estadistas, sino una mera ocupación de posiciones de mando. Y quienes accedan a ser líderes, hay de ser magnánimos, demostrando la grandeza en todo momento como reflejo de la Grandeza de Dios.

Tenemos que estar convencidos para seguir un plan coherente, que exige la unidad entre el pensar, el decir y el hacer, para lograr además la credibilidad y el testimonio, teniendo en claro la identidad política y la dignidad propia del ser humano.


Si percibimos un colapso político y espiritual, es eso lo que debe ser solucionado desde el área propia. Todo problema político implica un problema de conducción, y eso es lo que debemos cubrir con el programa de liderazgo.

Toda autoridad proviene de Dios, y llega en forma directa a quien gobierna. La autoridad es verdad y justicia, y sin ella hay anarquía o represión. Sin conducción ningún plan es posible, pues aquélla otorga la fuerza moral y política de la autoridad real.

Entre tanto, están agotados el partidismo, el punterismo, el asistencialismo y el amiguismo como prácticas que nos llevaron a la realidad que percibimos.

Debemos regresar al sentido heroico de la vida. Un líder nacionalista debe reunir el heroísmo del patriota, la sabiduría de la metafísica realista, y la santidad del místico católico. Es el ocio contemplativo el que permite la acción prudente posterior.

Es posible que por fallas en la conducción nacionalista hayamos tenido derrotas en batallas circunstanciales, pero el nacionalismo católico jamás será vencido, porque tiene una dimensión espiritual superior a cualquier otra.

Los gobiernos nos están conduciendo lentamente a la muerte y a la disgregación. La dirigencia del sistema argentino actual, vive con el denominado “síndrome de linchamiento”: pendiente de una revuelta que acabe degollando a los tiranos, derramando su sangre en las plazas públicas. Pero si son conscientes de tal situación, es porque saben que están haciendo las cosas en contra del Bien Común y de los intereses de la Patria. Y esto es una señal de que vivimos un tiempo de anarquía, aunque haya autoridades formales. El grito “¡que se vayan todos!”, sigue latiendo en el pueblo como un anhelo que no ha tenido respuesta hasta el momento.

Hay quienes ante este panorama anárquico, y viendo la influencia del Poder Internacional del Dinero causa sus efectos, sienten la impotencia que se traduce en un pesimismo, creando un pánico y el pensamiento de que estamos todos condenados al fracaso permanente y la disolución de la comunidad. Este derrotismo debe ser superado. No hemos sabido aprender de los propios fracasos, y recaemos sistemáticamente ante la misma dificultad.

Y mientras tanto, algunos tienen miedos infundados de salir de este esquema de depravación en que nos hallamos inmersos. Tienen miedo a triunfar, y por eso prefieren seguir en su situación de derrota. Dejemos atrás estas actitudes.

No importa de dónde sea la extracción de quienes quieran adherirse, en tanto estemos de acuerdo en la orientación general.

La Red Patriótica Argentina estará conduciendo los acontecimientos, en vez de vivir criticando los acontecimientos que ya se han producido y que por tanto marcan los tiempos propios. La Red Patriótica Argentina irá marcando los tiempos políticos.

Los nacionalistas debemos asumir el reto de ser los mejores en lo humano y en lo espiritual. Ese es el camino para formar líderes capaces de gobernar y de conducir la Patria a su destino de grandeza en el concierto de las naciones.

Todos somos seres humanos perfectibles, pero esa perfectibilidad debemos llevarla al máximo.
Quien lea esta propuesta y esté de acuerdo con ella, quien se sienta llamado a sumarse con su acción y su apoyo, puede comunicarse con nosotros a los siguientes mails:


elobjetivo@argentina.com
elobjetivo@gmail.com

La Red Patriótica Argentina busca alcanzar el poder, para que lo ejerzan los mejores. Súmese a la Red Patriótica, y potenciemos la acción de los mejores. Aceptemos todos el desafío de ser uno de ellos. Imploremos a Dios que nos acompañe con su Providencia para Recuperar la Patria y avanzar hacia su destino de Grandeza.


FIN DE LA ENTREVISTA.

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