lunes, 7 de abril de 2008

JUAN MANUEL DE ROSAS MERECE MAS REIVINDICACIONES DE PARTE DEL PUEBLO ARGENTINO

Antiguo sepulcro del Brigadier General Rosas en Southampton, Inglaterra. Debieron pasar 112 años para que sus restos descansaran en la Patria. En la actualidad, en esta tumba reposan, como en el olvido más despreciable, los restos de Manuelita Rosas y los de su esposo, Máximo Terrero. ¿Hasta cuándo? ¿Por qué?


El próximo miércoles 9 de abril de 2008 habrá, en la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires, una audiencia pública donde se debatirá la ley que, posiblemente, le adjudique a una estación de subterráneos de la Línea B el nombre de Juan Manuel de Rosas. Como afirma un medio local, se tratará de compensar una antigua ordenanza del Concejo Deliberante del año 1974 por la cual se incurrió en denominar a la actual Avenida Monroe como Avenida Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. Esto último fue modificado por el último gobierno militar de facto quien, en 1976, restituyó el nombre del ex presidente de los Estados Unidos.

En los últimos años es de destacar que ante cualquier iniciativa que haya consistido en sugerir colocarle a un espacio público el nombre del Restaurador de las Leyes, aquélla debió ser rectificada por "imprudente", por "polémica", porque "reivindicaba a un tirano", etc., etc., según la tramposa dialéctica mitro-marxista dominante. Sin embargo, en un mundo donde los medios de comunicación permiten acceder con notable facilidad a la obtención de mayor información sobre cualquier tipo de cuestión, hay que destacar, también, que tantos años de gobierno rosista no se pueden ocultar ya así nomás.

De allí que, por lo menos en el último lustro, numerosos autores han querido debatir con los miembros de la intelligentzia colonialista, que demuestra no ser ni democrática, ni tampoco, desde luego, federal y patriótica.

En los primero meses del año 2003, por ende, existió la iniciativa de ponerle Avenida Juan Manuel de Rosas a tres cuadras de la extensa Avenida Domingo Faustino Sarmiento, cuya longitud alcanza las 26 cuadras. Como fue de esperarse, dicho proyecto levanto su consiguiente polvareda. En un artículo redactado por el escritor y autor de dicho proyecto, Mario "pacho" O'Donnell, el 7 de abril de 2003 para el diadio "La Nación", se leía lo que sigue:

(...)

"También doy por descontado el malhumor del gran sanjuanino, porque la ciudad de Buenos Aires lo honra principalmente como enemigo de Rosas y menos como literato y educador, ya que la mentada avenida era en su origen la avenida de Las Palmeras, sobre la que se erigía la casa de don Juan Manuel, lo que constituye la vindicativa afrenta original. Como si fuera poco, la bella estatua de Sarmiento, obra de Auguste Rodin, fue emplazada entre los arbustos de Palermo, en el lugar exacto donde estaba el dormitorio de Rosas.

"Es insólito que algunos críticos pasen por alto la racionalidad de proponer ese lugar para poner el nombre del Restaurador: allí vivía, ésos eran sus jardines y allí se eleva el monumeto que lo recuerda. Ninguna otra motivación...

(...)

Más adelante, O'Donnell intentaba hacer justicia no únicamente con Juan Manuel de Rosas sino con otros ilustres nombres de caudillos federales del interior de la Patria, de quienes no se guarda ni un mísero lugar para su recordatorio en la ciudad capital, como si de extranjeros se tratara:

"En Caseros, más que una batalla entre tiranía y democracia, se dirimieron dos proyectos de país. Uno fue vencedor y el otro, derrotado. Es hora ya, siglo y medio más tarde, de que la nomenclatura callejera de Buenos Aires pierda su revanchismo, que no sólo niega una calle a Rosas, sino también al santafecino Estanislao López, al entrerriano Francisco Ramírez y al cordobés Juan Bautista Bustos, caudillos encomiables, a quienes, entre otros méritos, se les deben los "tratados preexistentes" a los que hace mención nuestra Constitución.

"(...) En cambio, hay calles que celebran triunfos de las fuerzas unitarias sobre las federales (Camacuá, Angaco, Yeruá y otras); en ninguna ciudad civilizada celebran las batallas entre hermanos...".


Tan claros conceptos, no obstante, chocan con la mediocre capacidad investigativa y argumentativa de los panegíricos del unitarismo masónico de nuestros días. Como decíamos, las mentiras que éstos sostienen acerca de un General Rosas "despótico", "bárbaro" o "tirano" necesitan ser recargadas constantemente porque las mismas son, cada día que pasa, más débiles e inconsistentes a la luz de las documentaciones históricas y oficiales, lo mismo que bajo las opiniones de argentinos esclarecidos en y con la verdad de los hechos pasados.

En una carta de lectores del periódico "La Nación" del 12 de noviembre de 2005, un ciudadano opinaba así de Rosas: "Tan cierto como que los federales fusilaron, enviaron a los opositores al destierro y expropiaron los bienes de sus adversarios, fue que los unitarios también lo hicieron y aún después de muerto Rosas. También lo es que el mismo Rosas murió pobre, desterrado, con sus bienes expropiados y sin lugar a dudas, de haber retornado a su patria hubiera sido fusilado...".

Sobre el accionar "civilizado" de los unitarios ilustrados que combatieron y combaten la figura de Juan Manuel de Rosas, poco se habla, aunque algunos valiosísimos libros revisionistas argentinos han acercado al lector común, el de pueblo, los asesinatos y el terror que los liberales impusieron y llevaron a la práctica en el país. Una de esas obras gráficas tiene como autor a Alberto Ezcurra Medrano, y se llama "Las Otras Tablas de Sangre". No vamos a citar el libro en sí, cuya totalidad vale la pena leerse por la precisión de sus datos, sino que referiremos apenas una parte del prólogo escrito por Alfredo Tarruella, en la segunda edición de aquél (Julio de 1952). Esto nos señala:

(...)

"Es curioso observar cómo al sectarismo liberal, en su anhelo de trastocarlo todo con fines de sectarismo político, no se le ocurrió advertir que la falsificación de la historia en la forma grosera en que lo hicieron no podía persistir indefinidamente, ya que, frente a los crímenes que se atribuyen a Rosas, las atrocidades del terror celeste -a pesar de la destrucción de documentos que hicieron los unitarios- son tan evidentes, que sólo el odio, la ceguera y la mala fe de varias generaciones de gobernantes liberales han podido ocultarlas. Y con este sistema de criminal ocultación han padecido también hechos gloriosos, acontecimientos de la época rosista, como la lucha por la soberanía argentina contra Francia e Inglaterra, ocultación que revela el grave delito de traición contra la patria y el espíritu de los argentinos.

"El proceso del terror celeste -prosigue Alfredo Tarruella-, desde Rivadavia hasta Sarmiento, está relatado por Ezcurra Medrano. Los fusilamientos en masa e individuales mandados ejecutar por órdenes de Lavalle, Lamadrid, Paz, Mitre, Sarmiento y los demás jefes unitarios, son incontables. Pero la guerra civil, provocada por los unitarios en unión con los extranjeros, suscitadora de los odios más enconados y las venganzas más cruentas, continuó después de la caída de Rosas, y el terror liberal que reemplazó al unitario pudo proseguir con sus asesinatos y degollaciones, hasta que el triunfo definitivo de la heterodoxia, encarnada en figuras masónicas como Mitre y Sarmiento, inició la era de un crudo y persistente materialismo...".

Deseamos que lo que vaya a discutirse este próximo 9 de Abril en la Legislatura porteña resulte un triunfo del nacionalismo argentino y de la corriente revisionista, e incluso que sirva para poner en boca de todos la figura ejemplar del Restaurador de las Leyes, prototipo del honrado gobernante gaucho, militar y católico. Y que, como si se tratara de un llamado patriótico, las distintas corrientes organizativas y/o movimientistas del campo nacional acudan para dar una señal de que la Patria no está totalmente derrotada.

5 comentarios:

Akinogal dijo...

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JoJosho dijo...

Attention! See Please Here

Anónimo dijo...

Increiblemente espectacular y bueno que se haya creado un blog donde el federalismo a imagen de el mejor reinstaurador del orden como nunca lo hubo (y como siempre volvimos a necesitar) se esté reivindicando. Les deseo éxitos en esta campaña, y nunca se inclinen hacia el vicio. Saludos.

P.D.: justo entre mis manos tenía un libro llamado "Rosas como otra etapa de la evolución nacional impuesta por el capitalismo inglés", donde vi una foto del autor en la tumba de Rosas y quería ver una mejor foto, cosa que ustedes me facilitaron, gracias por eso.

¡VIVA LA SANTA FEDERACIÓN, MUERAN ASQUEROSOS UNITARIOS!

Anónimo dijo...

DEJENSE DE JODER CON LOS MUERTOS !, QUE MUERTOS ESTAN, QUIEN SOS VOS PARA JODER A UN CADAVER. SON CENIZAS. LO QUE VALE ES LA MEMORIA DE ROSAS. SOLO ESO.
EL PUEBLO ARGENTINO NUNCA LO VA A REIVINDICAR, SI BIEN ERA UN PATRIOTA, ERA TIRANO Y MUY SANGUINARIO. Y SUS IDEAS NO FUNCIONAN EN LA ACTUALIDAD, O FUNCIONAN MAL.
ROSAS YA ES PASADO. FIJEMONOS QUIEN NOS GOBIERNA AHORA, QUE DE OTRAS MANERAS NO SE SI ES PEOR QUE ROSAS!!!

Anónimo dijo...

La verdad es que se diga lo que se diga a esta gente se le chorrea el odio por Sarmiento. Por qué no hablan de los fusilamientos de Rosas, del pibe Montenegro de 14 años en 1831, o el de Camila O`Gorman embarazada...
Son del siglo XI.
Si es por esta gente habría que festejar el día del maestro el día de nacimiento de Rosas o de Calfucurá.
Tiran mucha merda contra los unitarios y embroman con la religión, la moral y un montón de cosas que ellos no usan ni de entrecasa.
Hay que contar todo y no solo parte.
Demasiado odio despues de 160 años... Dan lastima.

Muera la "santa" federación y que se callen los inmundos e ignorantes "federales".